La celebración del Día de las Madres invita no solo a reconocer el aporte de las mujeres a la sociedad, sino también a reflexionar sobre las desigualdades que aún limitan sus oportunidades. El Informe Estado de la Nación ha documentado de manera consistente los obstáculos que enfrentan las mujeres, tanto en los hogares como en el mercado laboral.
Por un lado, asumen gran parte del trabajo doméstico y de cuido, una labor esencial para el bienestar de las personas y el funcionamiento de la economía, pero que sigue siendo poco reconocido y no remunerado. Por otro, encuentran más dificultades para acceder a empleos formales y recibir una remuneración justa. Cada vez más estudios señalan que la maternidad es uno de los factores que contribuyen a estas barreras.
Ser madre influye en la forma en que las mujeres organizan su tiempo. Cuando las responsabilidades de cuido recaen principalmente sobre ellas, sus opciones de empleo se reducen y, con frecuencia, deben adaptar sus decisiones laborales. Sin embargo, el problema no termina ahí. Incluso cuando cuentan con el apoyo para el cuido, siguen enfrentando obstáculos que dificultan su participación plena en el mercado laboral. Algunas de estas situaciones se presentan a continuación.
El más reciente Informe Estado de la Nación (2025) muestra que las madres enfrentan mayores desventajas laborales que los hombres y que las mujeres sin hijos. Por ejemplo, la tasa de participación laboral -que mide el porcentaje de personas que trabajan con remuneración o buscan empleo- alcanza el 70% entre los hombres y el 46% en las mujeres (gráfico 1). Esto refleja una clara desigualdad por razones de género. Pero si se considera como factor ser madre, la brecha es aún mayor: la participación disminuye al 44%. En el caso de las mujeres sin hijos llega a un 50%, lejos aún de los hombres.

Más hijos, menos oportunidades laborales
La probabilidad de que las mujeres participen en el mercado laboral disminuye aún más a medida que aumenta el número de hijos o hijas (gráfico 2). Esta situación es aún más evidente cuando hay menores de cinco años en el hogar, incluso entre las mujeres con alta escolaridad. La decisión de incorporarse a un empleo remunerado está estrechamente ligada a quién asumirá las responsabilidades de cuido. Para muchas madres, esta elección implica costos económicos y emocionales importantes. En numerosos casos, los servicios de cuido son tan costosos que gran parte del salario se destina a pagarlos. Como resultado, muchas mujeres se enfrentan al difícil dilema de trabajar para cuidar o quedarse en casa para poder hacerlo.

Estas barreras son especialmente relevantes si se considera que la mayoría de las mujeres en Costa Rica son madres: siete de cada diez tienen hijos o hijas. La maternidad es menos frecuente entre las jóvenes de 18 a 34 años, donde alcanza el 37%, pero aumenta considerablemente con la edad: llega al 87% entre las adultas y al 93% entre las mayores de 65 años.
Además, las madres suelen tener empleos de menor calidad y con salarios más bajos, la mitad trabaja en actividades como comercio, servicios de alojamiento y alimentación y trabajo doméstico. En cambio, una de cada tres mujeres que no son madres participa en sectores como servicios profesionales, educación y salud, caracterizados por ofrecer mayor estabilidad, garantías laborales y salarios más altos.
De este modo, casi la mitad de las madres trabaja en la informalidad (47%), una proporción superior a la de los hombres (42%) y muy por encima de la registrada entre las mujeres sin hijos (27,4%). Los estudios sugieren que este tipo de empleo ofrece una mayor flexibilidad para compatibilizar las responsabilidades familiares con el trabajo (Berniell et al., 2021). Sin embargo, esa flexibilidad suele venir acompañada de menos estabilidad, menores ingresos y menos oportunidades de desarrollo profesional. En decir, la informalidad funciona como una alternativa que permite a muchas mujeres seguir trabajando después de convertirse en madres, aunque con un costo para su trayectoria laboral y sus condiciones de empleo.
Menos salarios por igual trabajo
Conseguir un empleo no elimina las desigualdades que enfrentan las madres. Una vez dentro del mercado laboral, también reciben ingresos más bajos que los hombres. En promedio, las mujeres ganan un 9% menos que ellos, pero cuando son madres la diferencia aumenta al 10%. Entre las mujeres sin hijos, en cambio, la brecha se reduce al 6%.
Las brechas salariales son mayores entre quienes trabajan por cuenta propia. En promedio, las mujeres ganan un 25% menos que los hombres, y la diferencia aumenta al 27% entre las madres. Aunque entre las personas que son asalariadas las brechas son menores, en promedio las mujeres perciben un 8% menos que los hombres. Esta diferencia aumenta ligeramente al 9% entre las madres y se reduce al 5% entre las mujeres sin hijos.
El mejor regalo para las madres es reducir las desigualdades y hacer cumplir sus derechos
Hoy, ser madre es un factor que limita las oportunidades laborales de muchas mujeres (fenómeno que se conoce internacionalmente como “motherhood penalty”). Para cambiar esta realidad, es necesario distribuir de manera más equitativa las tareas de cuido y del hogar, reconocer el aporte y el valor que tiene este trabajo en la sociedad, fortalecer las redes de apoyo y ampliar el acceso a los servicios públicos de cuidados. Solo así la maternidad dejará de ser una barrera para el desarrollo laboral y profesional de las mujeres.
El cuidado de las personas es un derecho humano. Por eso, no debe entenderse como una responsabilidad exclusiva de las mujeres o de las familias. Se trata de una tarea que debe ser compartida entre el Estado, el sector privado, las comunidades y los hogares (Pautassi y Zibecchi, 2013). Avanzar hacia una distribución más justa de estas responsabilidades requiere construir una mayor conciencia colectiva sobre su importancia y su impacto en la vida de las personas (Cepal, 2022).
Superar estas barreras es urgente. Ninguna mujer debería tener que elegir entre su desarrollo profesional y la maternidad. Mientras las responsabilidades del cuido sigan recayendo de forma desproporcionada sobre ellas, la desigualdad persistirá. Si aspiramos a una sociedad más justa y capaz de enfrentar el envejecimiento de la población, debemos asegurar que formar una familia no signifique sacrificar oportunidades. De ello depende, en buena medida, el futuro del país.
Aclaración
Este análisis utiliza datos de la Encuesta Continua de Empleo del INEC. La falta de información sobre la paternidad impide estudiar sus efectos en la vida laboral de los hombres.
Referencias bibliográficas
Berniell, I., Berniell, L., De la Mata, D., Edo, M., & Marchionni, M. (2021). Gender gaps in labor informality: The motherhood effect. Journal of Development Economics, 150, 102599.
Cepal. (2022). La sociedad del cuidado en conversación con María Ángeles Durán [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=5n7IeB_-Cl8
Meneses, K., Galárraga, J., y Segura Carmona, R. (2025). Perfil laboral de las mujeres según condición de maternidad. Conare-PEN. https://hdl.handle.net/20.500.12337/10986
Pautassi, L. y Zibecchi, C. (2013). Las fronteras del cuidado: Agenda, derechos e infraestructura. Buenos Aires: ELA – Equipo Latinoamericano de Justicia y Género; Biblos.
Programa Estado de la Nación. (2025). Informe Estado de la Nación 2025. CONARE. https://estadonacion.or.cr/?informes=estado-de-la-nacion-2025