¿Cuánto conocimiento pierde un ecosistema emprendedor cuando sus datos son invisibles?
¿Cuántas startups existen actualmente en Costa Rica? ¿Cuántas sobreviven después de sus primeros años? ¿Qué programas de incubación o aceleración han generado mejores resultados? ¿Qué organizaciones producen información sobre estos temas?
Aunque responder estas preguntas es fundamental para fortalecer el ecosistema emprendedor de base científico-tecnológica del país, hacerlo de manera integrada sigue siendo un desafío.
Estos ecosistemas no solo están conformados por startups, inversionistas, organizaciones de soporte o instituciones públicas. También se construyen a partir de la información que estos actores generan en su trabajo cotidiano. Cada convocatoria, cada empresa acompañada, cada inversión realizada y cada programa ejecutado produce datos para comprender el ecosistema.
Esa información no se genera desde un único lugar. Cada organización observa el ecosistema desde donde desarrolla su labor, registra aquello con lo que interactúa y construye conocimiento a partir de esa experiencia. Una incubadora conoce con profundidad los emprendimientos que acompaña; un fondo de inversión observa las empresas que buscan capital; una universidad registra proyectos de investigación e innovación; una institución pública recopila información sobre sus beneficiarios.
Cada una de estas perspectivas aporta información valiosa para comprender el ecosistema. No obstante, cuando esa información permanece distribuida entre múltiples organizaciones, construir una visión integrada se vuelve una tarea compleja. Comprender el conjunto requiere reunir e interpretar datos producidos con objetivos, metodologías y alcances distintos. Como resultado, pocas organizaciones logran observar el ecosistema desde una perspectiva amplia, y la capacidad del ecosistema para aprender de su propia experiencia también se ve limitada.
¿Quién produce información sobre emprendimiento dinámico en Costa Rica?
La construcción de una estrategia de datos para un ecosistema emprendedor requiere comprender quién produce información, qué tipo de información genera y cómo la utiliza para tomar decisiones. Con este propósito, la primera etapa de la nueva estrategia de datos de la Red StartupCR desarrollada por el portal hipatia.cr del Programa Estado de la Nación (Vásquez-Vargas, 2026), se enfocó en identificar las organizaciones vinculadas con el emprendimiento dinámico en Costa Rica, caracterizar su papel dentro del ecosistema y entender sus demandas de información. Este mapeo constituye el primer paso de un trabajo más amplio, orientado a fortalecer esta Red y a construir capacidades compartidas de información para el ecosistema.
Figura 1. Mapeo de actores del ecosistema de emprendimiento dinámico

Fuente: Elaboración propia, imagen generada con OpenAI-ChatGPT.
El proceso generó un mapeo de 270 organizaciones de 17 perfiles, evidenciando una red de instituciones más amplia y diversa de lo que suele observarse cuando se analiza el ecosistema desde un único sector (figura 1). Como complemento, se realizaron entrevistas con representantes de distintos perfiles, para explorar qué información y fuentes utilizan, qué indicadores consideran relevantes para tomar decisiones y cuáles son sus necesidades de información.
Esa diversidad de perfiles refleja la variedad de decisiones que se toman y anticipa una característica que se desarrolla más adelante: las necesidades de información no son las mismas para todos los actores, por lo que también difieren los datos que producen, la profundidad con que los registran y las formas en que los utilizan. Una incubadora necesita conocer el avance de los emprendimientos que acompaña; un fondo de inversión analiza variables relacionadas con crecimiento y escalabilidad; mientras que una institución pública requiere información para diseñar e implementar sus programas.
Cuando la información permanece dentro de cada organización
Las organizaciones del ecosistema consultan y generan una amplia variedad de información para desarrollar sus actividades. La información identificada se puede organizar en nueve temáticas (Figura 2). Uno de los principales hallazgos de este proceso es que gran parte de los datos necesarios para comprender el ecosistema ya existen. De hecho, el análisis muestra que se dispone de una base de información más amplia de lo que suele percibirse. Aun así, su acceso y utilización presentan desafíos que limitan una comprensión más amplia.
Figura 2. Grupos temáticos de información sobre el ecosistema de emprendimiento dinámico

Fuente: Elaboración propia, imagen generada con OpenAI-ChatGPT.
En la mayoría de los casos, las organizaciones desarrollan y mantienen sistemas de información para responder a sus propias necesidades operativas, administrativas o estratégicas. Estos registros permiten dar seguimiento a programas, medir resultados, atender procesos de rendición de cuentas o brindar servicios. Como consecuencia, la información disponible suele estar organizada en función de los objetivos de cada organización y no para ser utilizada de manera conjunta con otras fuentes.
Esta característica también influye en la forma en que cada actor comprende el ecosistema. Las organizaciones conocen con mayor profundidad el segmento con el que interactúan, por ejemplo: las incubadoras registran los emprendimientos que acompañan; los fondos de inversión conocen las empresas que financian; y las instituciones públicas concentran información sobre sus beneficiarios. Estas perspectivas permiten construir conocimiento valioso sobre distintos componentes del ecosistema, aunque ninguna de ellas, por sí sola, ofrece una visión completa.
Las entrevistas revelaron patrones recurrentes en la forma en que las organizaciones producen, usan y comparten información. Predominan las bases de datos internas, diseñadas para necesidades institucionales específicas, lo que deja la información distribuida entre múltiples actores y no siempre accesible. Además, los registros difieren en su frecuencia de actualización, nivel de detalle, cobertura y calidad, y las organizaciones emplean definiciones, criterios de clasificación y metodologías distintas —según sus propios objetivos—, lo que dificulta comparar entre fuentes. A esto se suman limitaciones para acceder a información consistente sobre ventas, financiamiento, crecimiento y mortalidad de los emprendimientos. También se identifican pocos incentivos para compartir datos considerados estratégicos o sensibles, pues para algunas organizaciones, sus datos representan un activo estratégico vinculado a la protección de ventajas competitivas. La documentación sistemática de aprendizajes y resultados de los programas es limitada, y el uso de la información tiende a responder a necesidades puntuales ligadas a proyectos, convocatorias o decisiones específicas. El acceso a información reciente depende con frecuencia de relaciones personales y redes informales entre los actores del ecosistema.
Un ejemplo de lo anterior es la diversidad de conceptos utilizados para describir a los actores del ecosistema. Términos como startup, emprendimiento dinámico o empresa de base científica y tecnológica son interpretados de manera distinta por cada organización. Estas diferencias se trasladan a los procesos de selección de beneficiarios, la construcción de indicadores y la sistematización de datos.
En conjunto, estos patrones muestran que la información sobre el ecosistema no se encuentra concentrada en un único lugar, sino distribuida entre múltiples organizaciones que producen conocimiento desde ámbitos de acción diferentes. Como consecuencia, la mayoría de los actores debe reunir información de distintos lugares para aproximar una lectura general del ecosistema. Incluso después de ese esfuerzo, siempre permanece una parte de la información fuera de su campo de observación, lo que limita la posibilidad de tener una comprensión integral y de acumular conocimiento colectivo.
Los costos de la información invisible
La información sobre el ecosistema de emprendimiento dinámico existe y es utilizada de manera cotidiana por los actores que la producen. Sin embargo, cuando esa información permanece distribuida entre múltiples fuentes o resulta difícil de localizar, interpretar o relacionar, su utilidad disminuye para el conjunto del sistema.
El principal problema no es la ausencia de información sino los altos costos de obtenerla, procesarla e integrarla. Esto incentiva que las decisiones se tomen con información incompleta.
Diseño y mejora de programas. Las organizaciones diseñan convocatorias, procesos de incubación, aceleración y financiamiento con la información sobre las poblaciones con las que trabajan y los resultados de sus intervenciones. Cuando los aprendizajes generados por otros programas no son fácilmente accesibles, resulta más difícil comparar metodologías, identificar experiencias previas o reconocer prácticas que han mostrado buenos resultados.
Política pública y planificación. Las instituciones públicas requieren datos para comprender la evolución del ecosistema y orientar el diseño de instrumentos de apoyo. Cuando esa información permanece distribuida entre organizaciones, la construcción de una visión integral demanda un esfuerzo considerable de integración y análisis, que además no siempre se logra en la práctica.
Investigación y generación de conocimiento. La investigación también depende de la posibilidad de construir conocimiento sobre estudios y registros previos. La baja visibilidad de investigaciones anteriores, bases de datos institucionales o sistemas de seguimiento puede favorecer la repetición de preguntas, nuevas recopilaciones de información ya existente y dificultades para comparar resultados. Como consecuencia, parte del conocimiento generado permanece asociado a proyectos específicos sin incorporarse plenamente al aprendizaje acumulado.
Inversión y financiamiento. Algunos actores requieren información para identificar empresas, comprender sectores emergentes, analizar trayectorias de crecimiento y conocer antecedentes de inversión. Cuando estos datos se encuentran distribuidos entre múltiples registros o utilizan criterios distintos de clasificación, aumenta el esfuerzo necesario para identificar oportunidades de inversión y comprender la evolución del flujo de capital dentro del ecosistema.
Aprendizaje colectivo. Uno de los efectos más amplios de esta situación es la dificultad para convertir experiencias individuales en conocimiento compartido. Las organizaciones acumulan aprendizajes derivados de la implementación de programas, del acompañamiento a emprendimientos y de la interacción con otros actores. Cuando estos resultados permanecen principalmente dentro de cada organización, su capacidad para contribuir al aprendizaje colectivo disminuye.
El ecosistema genera mucho más conocimiento del que logra convertir en aprendizaje compartido
Este ejercicio es la primera etapa de un trabajo en marcha desde la Red StartupCR e hipatia.cr, orientado a que el conocimiento distribuido en el ecosistema pueda encontrarse y utilizarse de manera conjunta.
Si bien los hallazgos presentados no permiten responder qué habría ocurrido si el conocimiento generado por el ecosistema hubiera circulado con mayor facilidad durante los últimos años, sí invitan a plantear preguntas que pueden orientar futuras investigaciones y enriquecer la discusión:
¿Cómo habrían evolucionado los programas de incubación, aceleración y fortalecimiento empresarial si hubieran podido incorporar con mayor rapidez los aprendizajes generados por otras organizaciones? ¿La política pública respondería hoy a una comprensión diferente de las necesidades de las startups? ¿Los mecanismos de financiamiento habrían evolucionado de otra manera? ¿Sería más sencillo identificar oportunidades de inversión, comprender el crecimiento de las startups o documentar con mayor profundidad los factores que explican sus casos de éxito?
Quizás, una de las preguntas más relevantes para el futuro del ecosistema puede ser cuánto de ese conocimiento disponible logra trascender a la organización que lo generó y convertirse en un aprendizaje colectivo. En un ecosistema donde la experiencia se acumula durante años a través de cientos de emprendimientos, programas, inversiones e iniciativas, la capacidad de aprender conjuntamente puede convertirse en un activo tan valioso como el conocimiento mismo.
Referencias bibliográficas
Vásquez Vargas, S. (2026). Diagnóstico y estrategia de datos para el ecosistema de startups costarricense: Optimización de la Red Startup CR como fuente de inteligencia para la toma de decisiones informadas [Investigación no publicada]. CONARE, Programa Estado de la Nación