lunes 5 septiembre, 2022

Artículo

Uso histórico del suelo agropecuario

Históricamente el uso del suelo agropecuario en Costa Rica ha tenido una evolución marcada por la visión política de cada época y por la dinámica de fuerzas internas y movimientos de los mercados internacionales. Así lo describen Bolaños y Corrales (2022), quienes detallan que las políticas sociales y agrarias de la época influyen en la creación y en el funcionamiento de instituciones públicas y en el derecho agrario. De esta forma el país a inicios de los años sesenta concretó la prioridad agraria con la promulgación de la Ley de Tierras y Colonización, y la creación del Instituto de Tierras y Colonización. Esta última entidad se transformaría en 1982 en el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), ya que el país decide que es necesario un enfoque de desarrollo del sector hacia empresas agrarias más modernas, y de nuevo cambió hacia una política de desarrollo rural más amplia e integral con la nueva transformación hacia el Instituto de Desarrollo Rural (INDER) en el año 2012.

Esta continua evolución, y los resultados que se han observado en el tiempo evidencian que las propuestas no siempre han respondido a un enfoque integral y a una planificación que considere simultáneamente implicaciones sociales, económicas, ambientales y de seguridad alimentaria. Un claro ejemplo de ello ha sido el crecimiento acelerado de algunos monocultivos, entre ellos la piña, los cuales han modificado el mapa general de la producción agropecuaria, muchas veces sin las consideraciones necesarias para hacer que su impacto sea sostenible en todas las áreas.

Esta situación destaca un punto medular, Costa Rica ha tenido una evolución divergente de la producción agropecuaria. De acuerdo con Bolaños y Corrales (2022), el país se movió entre 1950 y 1970 de políticas para brindar tierras al campesinado a la reducción del apoyo a los pequeños productores entre 1980 y el 2012, lo que vino en detrimento de la agricultura para consumo local y en beneficio de los productos de exportación, así como un énfasis en la importación de bienes agropecuarios más baratos producidos bajo esquemas de subsidios en otros países, como fue el caso del maíz amarillo.

Sobre esta base, este artículo lo que pretende es reflexionar sobre los procesos de expansión agropecuaria que están desligados de políticas claras en desarrollo humano sostenible a nivel local, regional y nacional, ya que es deber del Estado promover un desarrollo socioeconómico inclusivo y diverso en todo el territorio nacional. Seguidamente, se hará un breve repaso histórico para el caso del arroz, frijol y piña de los cambios a nivel de producción que han tenido, esto comparando los resultados de dos censos distantes en el tiempo. Para este propósito se retoma un primer trabajo de González (2017), donde se detectaron cambios generales en el uso del suelo basado en los censos agropecuarios desde 1905 hasta el 2014. Un resultado general indica que desde 1950 y hasta 1973 el país presentó un incremento constante del área agropecuaria, sin embargo, en 1984 se da una ligera disminución, y siguió decreciendo hasta el 2014.

En el caso del frijol es muy evidente la transformación que ha tenido. En 1955 el país contaba con 24.837,4 hectáreas cosechadas, mientras que en el 2014 esta área correspondía a 17.783,6 hectáreas, lo que implica 7.054 hectáreas menos en 59 años, por lo que en promedio el país dejó de cosechar 119,6 hectáreas por año de frijol. Por otro lado, en estos 59 años la población del país ha crecido significativamente, pasando de 969.640 habitantes en 1955 a 4.793.000 habitantes en 2014. Por lo que, si pensamos en área cosechada por habitante, entonces los cambios son mucho más evidentes y drásticos. En 1955 existían 0,026 hectáreas de frijol cosechadas por cada costarricense de la época. Por el lado contrario, en el 2014 el país contaba con 0.0037 hectáreas, esto es una reducción del 86% del área cosechada de frijol por habitante.

En el caso del arroz, el país pasa de tener 25.325,2 hectáreas cosechadas en 1955 a 52.012,4 cosechadas en 2014. En este caso si se da un aumento que duplica el área, aunque para darse en un periodo de 59 años, este podría parecer discreto. En promedio el país aumentó el área cosechada de arroz en 452,3 hectáreas anualmente. Tomando en cuenta el tamaño de la población, tenemos que, en 1955 se cosechaban 0.026 hectáreas de arroz por cada habitante (una cifra muy similar a la del frijol para ese año). Para el 2014 este indicador fue de 0.011 hectáreas por habitante. Esto representa una reducción del 58% del área cosechada de arroz por cada costarricense entre 1955 y el 2014.

Los datos anteriores, en parte, explican el faltante que puede haber en el mercado nacional, y que evidencian el aumento de las importaciones de estos productos, algo que ya el Programa Estado de la Nación ha venido indicando. Es importante señalar que desde los años ochenta el frijol ha sufrido ciertas diferencias en términos de apertura al mercado y reducción de aranceles en comparación al arroz. Con el aumento de la población en los 59 años mencionado, era esperable un aumento en la demanda de estos dos productos. Esto por cuanto, la dieta del costarricense promedio parece seguir incluyendo a estos dos productos agrícolas en su dieta.

Por otro lado, está la piña, en 1963 existían 1.024,47 hectáreas sembradas, y para el 2014 el área correspondía a 37.659.9 hectáreas, lo que representa un promedio de crecimiento de 718 hectáreas por año. Si aplicamos el mismo análisis anterior, tenemos que en 1963 habían 0.00077 hectáreas de piña sembradas por cada costarricense. Para el año 2014 esta cantidad era de 0.008 hectáreas por cada persona, lo que representa un aumento del 90% del área sembrada con piña por cada habitante. A diferencia de los casos anteriores, la piña cambió de producción de consumo local a ser un producto principalmente de exportación, tal y como León y Arroyo (2019) lo documentan. Para poder entender mejor lo que los números arriba descritos implican para la planificación territorial, es necesario identificar a nivel geográfico en donde es que las principales zonas de producción tienen lugar. Para ejemplificar esto, el mapa 1 muestra el caso de la piña como porcentaje de área sembrada a nivel cantonal en 1963 y en el 2014.

Ilustrativamente, León y Arroyo (2019) documentan que no es hasta finales de la década de los setentas que se creó PINDECO y se empezó a exportar piña a gran escala en la década de los ochenta. Está revisión histórica recapitula que la producción de piña tomó un gran impulso con la introducción de paquetes tecnológicos con nuevas variedades, mecanización, técnicas de cultivo y la aplicación de agroquímicos. De acuerdo con estos autores, la expansión que se dio a inicios de la década de 1990 se debe a que PINDECO dejó de producir toda la piña que exportaba, y prefirió comprar a productores independientes. Este espacio fue visto como una oportunidad por inversionistas locales y extranjeros, lo que colaboró a expandir la producción piñera hacia otras regiones como la Huetar Norte y la Atlántica, lo que se debió, en parte, a razones agronómicas y agroclimáticas.

El mapeo de la producción piñera indica una concentración de la producción en algunos cantones. El mapa 1 muestra que en 1963 existían cantones como San Carlos cuyo territorio estaba sembrado entre un 0,42% y un 1,75% por piña. Para el 2014 este porcentaje para San Carlos estaba entre el 1,75% y el 4,07%. Aún más, el cantón de Grecia tenía en el 2014 entre el 4,07% y el 6,41% de su extensión destinada a este cultivo. Esto coincide con Vargas et al. (2021) que cuantificaron que San Carlos para el 2017 tenía sembrado por piña el 5,71% de su territorio, especialmente en los distritos de Pital y Aguas Zarcas.

San Carlos en 1963 era un cantón más pequeño que en 2014, y aún con este incremento de la superficie del cantón en el tiempo, la piña llegó a cubrir un mayor porcentaje de su territorio. En general toda la Zona Norte, el caribe Norte y el cantón de Buenos Aires son los lugares donde para el 2014 se había posicionado el cultivo de la piña. De todos los cantones contenidos en estás regiones, solo San Carlos se proyectaba como importante para este cultivo en 1963. Más recientemente, Vargas et al. (2021) mencionan que solo para el año 2017 la superficie sembrada de piña en Costa Rica para las regiones Huetar Norte y Huetar Caribe fue del 4,54% y 1,34% respectivamente.

El punto medular de la evolución mencionada consiste en que ha existido un aumento e importancia en la cobertura del cultivo (en hectáreas) en los cantones mencionados. Esta expansión, en efecto, se observa en esta ventana de 51 años. Una vez identificada espacialmente la distribución de los cambios en la producción a nivel cantonal, es importante buscar e identificar factores que puedan describir cómo ha sido este proceso en términos de desarrollo humano sostenible. Por ejemplo, el aumento en la producción ha implicado un reacomodo productivo de los lugares en donde se ha vuelto tan importante, ya que para dar paso a su cultivo otros usos debieron de ceder y dar campo. Respecto a esto, León y Arroyo (2019) argumentan que el cambio de uso del suelo de la piña se debe en parte a la reducción de la actividad ganadera en la Región Huetar Norte. Adicionalmente, Vargas et al. (2021) indican que en el periodo 2016-2017 la pérdida de cobertura forestal asociada con la expansión del cultivo de la piña fue de 653,20 ha.

Por otro lado, conviene determinar las características ambientales de dichos cambios, ya que expertos en agroecosistemas como Sans (2007) documentan que una amplia intensificación de las actividades agrícolas puede llegar a causar una drástica transformación del paisaje, el empobrecimiento de los suelos y la aceleración de los procesos irreversibles de erosión. Esto, por un lado, y por otro lado se añade el efecto negativo del uso de agroquímicos al medio ambiente y la salud humana. Esto está registrado además para el caso de la piña en Costa Rica por Acosta (2008) y Quirós (2004), estos autores indican que existe una pérdida de la agrobiodiversidad, agroecología y características del suelo ligadas al monocultivo.

Es posible seguir añadiendo variables al estudio que cada cultivo suma o resta al desarrollo humano sostenible del país, incluyendo indicadores sociales y económicos. Para cada uno de los tres cultivos mencionados en este artículo es posible realizar un análisis más a profundidad a nivel cantonal en el tiempo. Por lo que desde el año 2018 el Programa Estado de la Nación ha venido colaborando con el laboratorio PRIAS/CENAT con el objetivo de llevar a cabo una construcción histórica de variables y procesos de cambio geoespacial para comprender la realidad social, económica y ambiental de Costa Rica para la toma de decisiones en política pública.

Para el próximo año (2023) se tiene proyectado publicar un trabajo recopilatorio basado en los censos agropecuarios que incluirá un análisis espacial a nivel cantonal sobre la evolución de algunos productos agrícolas, pecuarios y de tecnologías agropecuarias desde 1905 al 2014. Parte del objetivo es identificar hot spots o puntos calientes de producción para productos claves que se pudieron trazar en el tiempo. Las variables que se usarán permitirán identificar cambios macro de uso del suelo agropecuario cantonal, que para algunos casos se pueden rastrear hasta más de 100 años atrás en la historia. Con este trabajo como insumo, se desea llegar a profundizar en análisis más cualitativos de cambios de uso a nivel cantonal en el tiempo, con el objetivo de identificar retos, implicaciones y oportunidades del tipo de desarrollo que cada producto tiene para el país en materia de desarrollo humano sostenible.

Gráfico sobre cultivos de piña

 

Referencias bibliográficas

Acosta, E. 2008. Impacto ecológico del monocultivo piñero. En: Piña en Costa Rica impactos sociales y ambientales. AMBIENTICO 177. En: <https://bit.ly/3AQxfxd>.

Bolaños, C.A. y Corrales, M.F. 2022. Evolución de las políticas públicas y la legislación agraria en Costa Rica: impacto en la tenencia de la tierra y el desarrollo rural (A 200 años de independencia). Revista de Ciencias Jurídicas 157 (1-31).

Dirección General de Estadística y Censos. 1955. Censo Agropecuario 1955. Ministerio de Economía y Hacienda. San José: Ministerio de Economía y Hacienda

Dirección General de Estadística y Censos. 1965. Censo Agropecuario 1963. San José: Ministerio de Economía y Hacienda.

González, V. 2017. Análisis Histórico de la Estructura Agropecuaria de Costa Rica: Primeros Indicios. Ponencia elaborada como investigación base para el Vigesimosegundo Informe Estado de la Nación 2017. En: <https://bit.ly/3qwsPHf>.

Instituto Nacional de Estadística y Censos. 2015. VI Censo Nacional Agropecuario: 2014. San José: INEC.

León, J. y Arroyo, N. 2019. Análisis de factores que influenciaron el desarrollo de la región Huetar Norte de Costa Rica. Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE).

Quirós, R. 2004. Cultivo de piña e impacto ambiental. AMBIENTICO 134.

Sans F.X. 2007. La diversidad de los agroecosistemas. Ecosistemas 16 (1).

Vargas, C., et. Al. 2021. Informe: Monitoreo del estado de la piña en Costa Rica para el año 2017, asociado con la pérdida y ganancia entre la cobertura forestal. Ponencia preparada para el Informe Estado de la Nación 2021. En: <https://bit.ly/3KVBo7F>.

González Gamboa, Vladimir

Autor:

González Gamboa, Vladimir

Lectura crítica

Quiros Madrigal Olman, Arroyo Nelson, Vargas Christian, Köpper Álvarez Diana, Merino Leonardo, Chacón Karen.

Temas en este artículo

Piña Uso del suelo monocultivos Arroz Frijol