Formación docente: una ruta para superar rezagos en habilidades lectoras
Las habilidades lectoras del estudiantado costarricense muestran un rezago de casi seis años. Esto indica que la mayoría de estudiantes en secundaria leen textos simples, pero no comprenden ni son capaces de identificar la idea central. El Décimo Informe Estado de la Educación señaló que un 77% del estudiantado se ubica en niveles de lectura mínimos o inferiores en la prueba PISA[1] 2022. En una década aumentó la cantidad de estudiantes en bajos niveles en 7 puntos porcentuales y disminuyó la cantidad en niveles más altos pasando de un 30% en 2012 a un 23% en 2022 (PEN, 2025).
Este fenómeno que comienza desde edades tempranas se conoce como pobreza de los aprendizajes. A partir de información proporcionada por el cuerpo docente, en 2023, se estimó que más de la mitad del estudiantado de cuarto grado de primaria no eran capaces de leer, comprender o escribir un texto simple (PEN, 2023). Específicamente, se identificaron dificultades en tareas como leer con fluidez, identificar ideas centrales y escribir con estructura, ortografía y puntuación correcta un texto corto.
Frente a este panorama, ¿qué se puede hacer desde el aula para empezar a revertirlo? Parte de la solución está en fortalecer la formación de quienes enseñan.
Trabajar la lectura desde sus fundamentos. Entender la lectura como un proceso es una de las principales recomendaciones del Informe para mejorar la enseñanza formal de la lectura. El trabajo en clase debe implementarse de manera progresiva: iniciando en las etapas más elementales de reconocimiento de letras y fonemas hasta etapas superiores de comprensión, comparación, inferencia y pensamiento crítico. En esta línea, el Estado de la Educación en conjunto con la Asociación Guiare[2], y el apoyo de la Fundación Yamuni Tabush realizaron un estudio exploratorio con docentes de cuarto grado en la Dirección Regional de Educación de la Zona Norte-Norte para trabajar los fundamentos de la lectura y sus prácticas de aula.
Como parte del estudio, se realizó una encuesta con 134 docentes en abril de 2024 y 91 docentes en diciembre de 2024[3] sobre sus prácticas y concepciones alrededor de la enseñanza de la lectura, así como el nivel de sus estudiantes en el desarrollo de tareas básicas de lectura y escritura. En el periodo comprendido entre ambas mediciones Guiare diseñó, aplicó y evaluó tres talleres presenciales[4]: fundamentos de la lectura y fluidez; elementos clave de comprensión lectora y palabras en acción, todos basados en un enfoque constructivista. El objetivo del estudio era determinar si había algún cambio en las percepciones y prácticas docentes luego de recibir el curso.
En la primera medición, la mayoría de docentes reportó que el 50% o más de sus estudiantes tenían problemas en tareas de lectura y escritura. Además, la mayoría de docentes dedicaba entre 15 y 20 minutos diarios a ejercicios de lectura independiente en el aula. En cuanto a las concepciones, más de un 70% estaba de acuerdo con afirmaciones positivas sobre el aprendizaje de la lectura; las afirmaciones con menor apoyo con el interés por la lectura, el hábito de leer y el papel del grupo docente en aumentarlos y promoverlos.
La segunda medición, muestra una mejora significativa[5] en el nivel reportado por el cuerpo docente sobre las tareas que logran sus estudiantes. Sin embargo, no hubo mejoras en tres tareas: leer con precisión textos con distintos tipos de sílabas, dialogar y plantear preguntas sobre un texto leído, y escribir con ortografía silábica.
Creencias docentes cambian poco. Tras recibir el curso, las concepciones muestran pocos cambios significativos entre ambas mediciones. Solo tres afirmaciones registran aumento significativo: “el aprendizaje de la lectura comienza antes de ingresar a la escuela”; “el entorno familiar es factor determinante en el interés por la lectura y la escritura; y “el rendimiento en otras asignaturas depende del desarrollo de competencias lectoras y comunicativas”. Es importante señalar que es difícil cambiar las creencias en el corto plazo, la buena noticia es que las afirmaciones que aumentaron apuntan a tres elementos centrales para el proceso de lectura: entender que empieza mucho antes de ingresar a la escuela, la importancia de la familia y la relación con otras asignaturas.
Docentes con más confianza y más tiempo de lectura en clase son las principales mejoras observadas tras la formación recibida entre abril y diciembre de 2024. Las mediciones muestran cambios significativos en la preparación autopercibida por docentes y un aumento en la cantidad de tiempo dedicado a lectura independiente. Al consultar qué tan preparados se sienten para desarrollar procesos de enseñanza de lectura y escritura, según el programa de español vigente, aumentó de 16% a 30% los y las docentes que se sienten muy preparados. De manera similar, aumenta la cantidad de docentes que dedican entre 15 y 20 minutos a lectura independiente en clase. La buena noticia es que más del 60% de las personas docentes indica que lo realiza dos o más veces por semana en comparación con un 38% en la primera medición.
Gráfico
Categorías con cambios significativosa/ entre mediciones, según el reporte de docentes

a/Con nivel de significancia del 95%
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta PEN, Asociación Guiare y Fundación Yamuni Tabush, 2024.
La formación docente es determinante para mejorar los resultados. En el país existe poca información sobre la efectividad de los programas de capacitación que se ofrecen a los y las docentes en servicio. El ejercicio realizado con las investigadoras de Guiare permite vislumbrar la importancia de la formación continua para trabajar los fundamentos de la práctica pedagógica, revela que, aunque las creencias sean estables en el tiempo, el trabajo con docentes, cursos enfocados en práctica y con apoyo de materiales pueden mejorar su autopercepción, su capacidad percibida y esto puede resultar en una mejora de las prácticas de aula. Una intervención breve, localizada en la zona rural, centrada en la práctica y con materiales concretos puede producir cambios medibles en conductas de aula.
Los rezagos en lectura y escritura son el principal reflejo de la crisis que enfrenta el país en materia educativa. Su solución requiere mejorar los procesos de aula y, para ello, es preciso mejorar las creencias docentes, sus prácticas de aula y las interacciones con sus estudiantes.
Referencias
Programa Estado de la Nación-CONARE, Asociación Guiare y Fundación Yamuni Tabush. (2024) Encuesta a docentes de cuarto grado de la Dirección Regional de Educación de la Zona Norte-Norte sobre habilidades estudiantiles en lectura, conocimientos y percepciones docentes.
Programa Estado de la Nación (2023). Noveno Informe Estado de la Educación. CONARE. https://hdl.handle.net/20.500.12337/8544
Programa Estado de la Nación (2025). Décimo Informe Estado de la Educación. CONARE. https://hdl.handle.net/20.500.12337/10640
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). PISA 2022 Results: The State of Learning and Equity in Education [Vol. I]. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/53f23881-en
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[1] Programa de evaluación de estudiantes de la OCDE que aplica pruebas estandarizadas cada tres año a estudiantes de 15 años en áreas le lectura, matemática y ciencias
[2] Guiare es una asociación sin fines de lucro que busca la transformación de la educación pública en Costa Rica mediante el trabajo con docentes y comunidades escolares. Desarrolla talleres prácticos de formación continua con docentes y apoya la construcción y dotación de bibliotecas escolares.
[3] Se encuestó a 134 docentes en la primera medición y 91 en la segunda
[4] Los talleres son presenciales y participativos; además las personas asistentes recibieron dos libros de cuentos y material educativo diseñado por Guiare para poder aplicar las estrategias aprendidas con sus estudiantes de manera inmediata.
[5] Las diferencias significativas se calculan con pruebas de hipótesis de proporciones al 5% de confiabilidad