martes 23 agosto, 2022

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Violencia homicida, un fenómeno complejo cuya atención requiere fortalecer el análisis a nivel subnacional

La violencia homicida constituye una de las principales problemáticas que aquejan a la mayor parte de las sociedades centroamericanas. La región tiene tasas promedio de homicidios[1] superiores a las registradas en América Latina y el Caribe, aun considerando que desde el 2015 han disminuido en todos los países -excepto en Costa Rica-. Por ello, la violencia e inseguridad siguen siendo grandes preocupaciones para la población y para el diseño e implementación de políticas públicas.

Homicidios: una visión territorial. La violencia homicida es bien conocida en términos de tasas nacionales para los países centroamericanos, pero no así desde una perspectiva territorial. La desagregación de los datos a nivel local contribuye a identificar los diferentes factores asociados a los niveles de violencia que existen a lo interno de cada país, lo cual permite enfocar mejor las prioridades de las políticas públicas.

Un análisis realizado a nivel municipal para el Sexto Informe Estado de la Región (2021)[2] por FLACSO Secretaría General[3], evidenció que Panamá, Costa Rica y Guatemala tuvieron a nivel nacional las tasas más bajas de homicidios de la región en el periodo 2010-2019; sin embargo, poseen territorios con tasas altas (superiores a 25 por cada 100 mil habitantes). En contraste, en El Salvador y en Honduras la violencia homicida está presente prácticamente en todo el territorio, pero es posible identificar municipios con niveles muy bajos, similares a los que existen en la mayoría de los primeros tres países. Esto evidencia que el fenómeno no es homogéneo, sino que hay diferencias tanto en su magnitud como características a lo interno de los países, lo que se puede analizar cuando existe información a nivel subnacional.

El estudio evidencia una importante concentración de la violencia homicida en las costas, las fronteras y los territorios más poblados (zonas urbanas). Por el contrario, las zonas rurales y los territorios indígenas son los que tienen menores tasas de homicidios. Cabe destacar que las fronteras y las costas, consideradas “puntos calientes” de homicidios, son territorios por los que se da el ingreso y el tránsito de drogas en la región. En esta línea, los municipios de alta violencia homicida estudiados en Costa Rica y Panamá se encuentran en rutas de tráfico internacional de drogas, lo que constituye un factor que se asoció al aumento de la violencia homicida en el periodo de 2010 a 2019.

Si bien los cinco municipios con aumento en la tasa de homicidios que fueron analizados en el estudio realizado tenían presencia de grupos que disputaban territorio para la venta de drogas, en Guatemala, Honduras y El Salvador ello también coincidió con el conflicto entre pandillas. En contraste, en los tres municipios estudiados en donde disminuyó la violencia homicida en estos países (Sacacoyo en El Salvador, Asunción Mita en Guatemala y Ocotepeque en Honduras) no se encontró presencia de conflictos entre pandillas.

Víctimas y victimarios jóvenes. Otro rasgo importante de los homicidios en la región es que tiene un rostro masculino y joven, tanto en las víctimas como entre quienes ejercen la violencia. De acuerdo con Infosegura, el 42% de las víctimas registradas entre 2013 y 2020 en Centroamérica tenían entre 18 y 29 años y el 87% eran hombres. Lo anterior no implica desatender la violencia homicida que afecta a las mujeres. Un dato sobresaliente del estudio es que, como se ve en el gráfico 1, aunque en las muertes violentas de hombres y mujeres se utiliza mayoritariamente el arma de fuego (78% del total), en el caso de las mujeres, el porcentaje cometido con otro tipo de armas (punzocortantes o contundentes) es más alto, lo que evidencia un grado de crueldad superior. Además, es importante destacar que los homicidios de hombres disminuyeron más rápidamente que los de mujeres durante los últimos ocho años.

Gráfico de homicidios cometidos en Centroamérica según tipo de arma

Fuente: Estado de la Región, 2021 con base en Herrera, 2019 elaborado con datos de las fuentes oficiales de cada país.

Las políticas preventivas son importantes pero insuficientes. Un hallazgo central del estudio realizado fue la asociación entre la disminución de los homicidios en los territorios estudiados y la implementación de políticas de prevención primaria; es decir, aquellas destinadas a impedir o limitar la comisión de un delito.

En relación con este aspecto, se detectó que las intervenciones deben mantenerse en el tiempo y deben acompañarse de otro tipo de acciones para lograr un abordaje efectivo de la problemática de la violencia homicida. Además, es necesario complementar estas acciones con medidas punitivas y el fortalecimiento de las capacidades institucionales para investigar y sancionar este tipo de delitos, por ejemplo, la capacitación y formación de la policía y asignación de recursos financieros y técnicos para agilizar la investigación y procesamiento judicial de las denuncias.

Urge mejorar datos. En Centroamérica se dispone de información de buena calidad sobre la violencia homicida a nivel nacional, pero este nivel de agregación resulta insuficiente para entender las dinámicas territoriales de un fenómeno que es complejo y cambiante y limita el diseño de políticas públicas.  Es necesario mejorar la calidad y disponibilidad de información actualizada y desagregada a nivel territorial para identificar cambios en la magnitud y características de la violencia para tomar medidas oportunas. Además, el estudio realizado a nivel municipal determinó que es necesario promover una cultura de evaluación de las intervenciones, proyectos, programas y, en general, de las políticas de combate a la violencia y la criminalidad. En este sentido, se constató que se emprenden muchos esfuerzos, pero se sabe poco de los resultados generados.

En síntesis, el fenómeno de la violencia homicida tiene un carácter multicausal y por tanto requiere emprender acciones simultáneas y en distintos niveles que sean coherentes con las realidades particulares (sociales, institucionales, territoriales) de los territorios a lo interno de los países. Esas intervenciones requieren, además, de una buena articulación y coordinación interinstitucional y multisectorial, a nivel nacional y local, entre las instituciones, las organizaciones de base comunitaria, el sector privado, los organismos de cooperación y las organizaciones no gubernamentales. Por tanto, la toma de decisiones con base en evidencia y la suma de esfuerzos entre distintos actores parece ser la clave para superar visiones cortoplacistas y atender la problemática de forma integral.

 

Referencias bibliográficas

PEN. 2021. Sexto Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible. San José:

Programa Estado de la Nación.

Proyecto Regional Infosegura. Sf. Región. Sitio oficial, en: <https://infosegura.org/seccion/region/>

En este enlace https://violencia-centroamerica.estadonacion.or.cr/ puede obtener más información sobre este tema.

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[1] Conviene indicar que los datos analizados en este artículo se refieren a los homicidios dolosos, no incluye los culposos.

[2] El estudio incluyó diez municipios, uno de alta y otro de baja violencia en cada país de la región. Los municipios con un comportamiento hacia la baja en la tasa de homicidios s fueron: Sacacoyo (El Salvador), Asunción Mita (Guatemala), Ocotepeque (Honduras), Chagres (Panamá), Corredores (Costa Rica). Los municipios seleccionados por el aumento en la tasa de homicidios s fueron: El Tránsito (El Salvador), Colomba (Guatemala), Trojes (Honduras), San Carlos (Panamá), Siquirres (Costa Rica). Se excluyó del análisis a Nicaragua por la falta de información.

[3] Iniciativa ejecutada conjuntamente por el Estado de la Región y el Programa Infosegura del PNUD.

Salazar Sánchez Karla

Autor:

Salazar Sánchez Karla

Lectura crítica

Merino Trejos Leonardo, Villarreal Fernández Evelyn Mora Román Alberto y Guzmán Benavides Marisol