viernes 29 abril, 2022

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Pandemia empeora aún más las oportunidades de empleo

La pandemia del covid-19 profundizó la crisis del mercado laboral costarricense, que desde años atrás mostraba signos de deterioro importante. En el año 2020 la afectación fue amplia, con niveles históricos de pérdida de empleos, fuerte contracción de los ingresos y aumentos significativos del desempleo, subempleo y la pobreza. Los efectos negativos fueron más intensos entre las poblaciones más vulnerables.

El “rebote” de los indicadores en el 2021 ha sido desigual, ampliando las brechas entre sectores y poblaciones. Por ejemplo: entre la población de alta y baja calificación educativa, entre mujeres y hombres, entre zonas y regiones, etc. Si el golpe por el shock pandémico fue asimétrico, el ritmo y la magnitud de la recuperación también lo está siendo. En el marco de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo hacemos un repaso por la situación actual y los principales retos del empleo en el país.

Fuerte golpe con recuperación desigual

Al cierre del año 2021 los datos oficiales de empleo del INEC indican que 2,4 millones de personas participan en el mercado de trabajo, de las cuales 2,1 millones (86,3%) están ocupadas y 333 mil (13,7%) desempleadas. El gráfico 1 muestra que el mayor impacto de la pandemia se dio en el año 2020. Si se compara el cuarto trimestre del 2021 con el del 2019 hay 79 mil personas ocupadas menos y 24 mil desempleadas más.

El resto de la población de 15 años y más que no trabaja remuneradamente ni busca empleo (denominada “fuera de la fuerza de trabajo”) suma 1,6 millones a finales del 2021 y mostró un crecimiento de 159 mil personas con respecto al 2019. La mayoría son mujeres con responsabilidades en el trabajo doméstico no remunerado (como el cuido y tareas en el hogar).

Gráfico de población de 15 años o más según participación en el mercado de trabajo. 2019-2021

Los indicadores de problemas de empleo tampoco han recuperado los valores prepandemia (ya de por sí altos), aunque sí están mejor que durante el peor momento de la crisis, como lo muestra el gráfico 2. A finales del 2021 la tasa de desempleo se sitúa en 13,7%, mientras que el subempleo afecta a un 13,1% de las personas ocupadas, menos que los picos observados entre abril y setiembre de 2020 en medio de la pandemia.

Gráfico con tasa de desempleo y tasa de subempleo 2019 - 2021

Las mayores tasas de desempleo las ostentan las personas jóvenes (36,1%), las mujeres (17,3%) y las personas con secundaria incompleta (19,4%) o completa (15,9%). La combinación de esas características, junto con el lugar de residencia, incrementan las dificultades de encontrar un empleo de calidad. Detrás de estas cifras hay rostros humanos angustiados por la situación que viven actualmente.

Antes de la pandemia la insuficiente creación de puestos de trabajo de calidad presionaba el crecimiento del empleo informal, es decir, aquellos en los que prevalece el incumplimiento de la legislación (como el seguro social) y la inestabilidad laboral y de ingresos. En perspectiva de mediano plazo, en el período 2010-2019 la cantidad de personas ocupadas aumentó en promedio en 40.000 por año, de las cuales 35.500 (89%) se clasificaban como empleos informales.

El gráfico 3 exhibe el fuerte impacto que tuvo la pandemia en el empleo informal: se disparó la cantidad de puestos de trabajo cerrados porque no pudieron adaptarse o transformarse a la nueva situación. La mayor afectación se dio en actividades con alta informalidad como turismo, servicio doméstico y comercio, entre otros. El empleo formal también sufrió los efectos de la crisis, pero en menor magnitud y ya logró recuperar su nivel prepandemia, aunque insuficiente para absorber parte del empleo informal.

Gráfico de la cantidad de personas ocupadas formal e informalmente en 2019 - 2021

Transformaciones en el mundo del trabajo

La crisis cayó en una época en la cual las transformaciones productivas y las innovaciones tecnológicas están modificando el mundo del trabajo, lo que a su vez genera que muchas contrataciones no estén reguladas por la legislación laboral tradicional, lo cual favorece la precarización del empleo. Muchas de esas nuevas contrataciones no están, necesariamente, relacionadas con la subsistencia y baja productividad. Pero se caracterizan por no estar adscritas a la seguridad social ni pagar impuestos en el territorio nacional.

La pandemia también impulsó prácticas como el teletrabajo, que algunas organizaciones utilizaban desde antes del 2020. Entre las ventajas de esta estrategia laboral están: reduce el estrés en personas con largos tiempos de traslado, impulsa la descarbonización, incentivo para la productividad, mejora el clima laboral y reduce algunos costos de operación, entre otros. La encuesta de empleo (ECE) del segundo trimestre del 2020 mostró que la población ocupada asalariada en esta modalidad representaba el 14%. La mayoría desempeñaba funciones profesionales y técnicas. Sin embargo, para este año 2022 algunas organizaciones ya están reduciendo o eliminado el trabajo desde la casa.

La recuperación no significa volver al pasado

Aunque se desconozca el tiempo que le resta a la pandemia y la totalidad de sus efectos, ya sabemos que está provocando mayores retrocesos en el desarrollo humano sostenible de Costa Rica y ampliando la desigualdad social.

Un problema adicional. La crisis actual llega en un momento crítico en términos demográficos, en medio de una transición hacia el envejecimiento de la población. En las próximas décadas tendremos cada vez menos jóvenes, lo que reducirá la cantidad de personas en edad de trabajar. Por lo que se requiere impulsar políticas que aumenten la inversión en educación de calidad, así como la participación laboral de las mujeres.

La recuperación económica y social no significa volver al estado prepandemia. Es fundamental que en los próximos años se apliquen políticas con enfoque sectorial y territorial que impulsen el crecimiento económico con equidad, en un país más inclusivo, sostenible y conectado, que genere mayor bienestar para todas las personas, tareas que le corresponden concretar e impulsar a las nuevas autoridades gubernamentales y legislativas de los próximos cuatro años.

 

Referencias bibliográficas

INEC. 2022. Encuesta Continua de Empleo (ECE). En: https://www.inec.cr/encuestas/encuesta-continua-de-empleo

PEN. 2021. Informes Estado de la Nación. En: https://estadonacion.or.cr/informes/

 

Morales Aguilar Natalia

Autor:

Morales Aguilar Natalia

Lectores críticos

Merino Trejos Leonardo, Gómez Campos Steffan, Jiménez Fontana Pamela, Segura Carmona Rafael