miércoles 18 noviembre, 2020

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“Mujer desafiante con tormenta interior”: la portada del Informe Estado de la Nación 2020

La portada de este año es el reverso de la del año pasado. Si en aquella ocasión ésta fue directa y al punto (“trate al país con cuidado”), la del Informe 2020 es compleja, posee múltiples texturas y está abierta a diversas interpretaciones.

Una mujer joven observa desafiante una situación que nosotros, los lectores, no observamos pero sabemos que está ahí, amenazante. El entorno es plomizo, uno de esos días grises que anuncian borrasca, e intuimos que ese desafío entraña una toma de posición frente a eso que no vemos y que cada uno es libre de imaginar.

El retrato, sin embargo, no acaba ahí. La portada tiene otra dimensión, mucho más íntima, que es, en sí misma, una exploración del mundo subjetivo de la mujer. Ahí encontramos una subjetividad cargada de imágenes conflictivas: una tormenta interior, que acompaña la tempestad exterior; un día crepuscular en el que las tinieblas ganan terreno (¿o será un amanecer?) y, en medio de todo, una luz intensa -la de una linterna- una herramienta de vital necesidad a la hora de recorrer a oscuras un terreno desconocido.

Tensión, duda, amenaza, conflicto interior: la portada del Informe 2021 es un retrato indirecto de la situación de crisis que el país experimenta en la actualidad, un trance que amenaza los fundamentos mismos de nuestra sociedad, sin saber muy bien qué hacer y cómo hacer. Y, por supuesto, en estas circunstancias, la crispación, los miedos y las peleas se exacerban.

Nuestro diseñador gráfico, sin embargo, transformó la descripción de un momento en una indagación introspectiva sobre lo que realmente somos ante el peligro. Lo hizo al encapsular el horizonte infinito del atardecer y la topografía desconocida de un territorio dentro de la figura de una persona. Lo objetivo se convierte en subjetivo y en ese tránsito, quizá, esté la clave de su supervivencia.

La producción de la portada de este año fue particularmente demandante desde un punto de vista conceptual. Iniciamos con una referencia al diálogo entre Alicia y el gato Cheshire, tomado de “Alicia en el país de las maravillas”, en el que el gato le dice a la niña que cualquier camino es bueno si uno no sabe donde quiere ir, y terminamos homenajeando la entereza de las personas ante situaciones peligrosas. Y, por cierto, no de cualquier persona, si no de una mujer, en representación de todas ellas, las más golpeadas por la crisis que vivimos.

Vargas Cullell Jorge

Autor:

Vargas Cullell Jorge