viernes 1 febrero, 2019

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¿Dónde poner el foco para cambiar las prácticas ambientales de la ciudadanía?

Para transformar los patrones insostenibles que caracterizan el uso de los recursos naturales y el territorio en Costa Rica, así como minimizar las externalidades negativas que esta situación genera en la salud pública y el medio ambiente, el país requiere, además de realizar esfuerzos importantes en política pública, y contar con recursos económicos para su implementación y seguimiento, crear incentivos o sanciones que modifiquen los hábitos y la cultura de la ciudadanía en este campo.

Según la encuesta “Patrones y percepciones ciudadanas sobre medio ambiente y condiciones para el cambio”, que realizó el Programa Estado de la Nación a mediados de 2017, con el apoyo del proyecto “Creación de capacidades de los acuerdos multilaterales ambientales” (AMAs) del Minae y el PNUD, existe una amplia brecha entre la importancia que las personas otorgan al tema ambiental y las prácticas que realizan. Es decir, la población concede un alto grado de relevancia a la protección de los recursos naturales, pero en la vida cotidiana –mayoritariamente- sus hábitos son insostenibles.

¿Cómo cambiar esta situación? Si bien es necesario actuar de forma simultánea en varios frentes, hay acciones que se pueden impulsar sin que sea necesario realizar reformas normativas e institucionales, o fuertes inversiones en un escenario poco propicio para ello.

Para analizar este tema, con base en la información recopilada por la encuesta, se llevaron a cabo varios ejercicios. En primer lugar, se elaboró un índice que mide cuánto se aleja la ciudadanía de las prácticas más sostenibles. Se consideraron 114 preguntas, cada una de ellas recodificada y sumada en un puntaje final. De esta manera los valores finales debían moverse entre un mínimo de 0 y un máximo de 100 puntos, donde 100 es el ideal y se interpreta como una sociedad que lleva a cabo todas las mejores acciones (PEN, 2018). Según este índice, la mayoría de los hogares está en una situación desfavorable en cuanto a la incorporación de prácticas sostenibles: el promedio es de 51 puntos sobre 100 (Segura, 2018).

Dado lo anterior, se buscó determinar cuáles factores en cuanto a consumo, manejo de residuos, transporte, uso de agua, entre otros, inciden en que un hogar incorpore o no prácticas más sostenibles entre sus hábitos cotidianos. Para ello se estimó un modelo de regresión logística[1] que consideró 125 variables relacionadas con la huella ambiental, la responsabilidad y el conocimiento ambiental, la percepción de las personas sobre la situación ambiental en el país y la disposición al cambio.

Los resultados evidencian que los factores que incrementan las posibilidades de inserción (en orden de importancia) son: tener conciencia ambiental sobre los impactos que generan ciertas actividades sobre el ambiente (por ejemplo, quemar combustible para el transporte), participar en actividades relacionadas con el ambiente, separar plásticos, cambiar el medio de transporte, comprar alimentos orgánicos, cuidar la calidad del agua y ahorrar agua (gráfico 1).

 

 

Por último, se crearon dos escenarios en los cuales se les asignaban respuestas “ideales” a todos aquellos casos por debajo del valor medio del índice construido, de esta forma se pudo determinar cuáles pueden ser en materia de toma de decisiones dimensiones que impulsen cambios en el comportamiento de los hogares (ver los gráficos 2). El primero incluye aquellos que no tienen conciencia sobre el impacto negativo de algunas actividades sobre el medio ambiente. El segundo considera los casos en los que se señaló no haber participado –en el último año-  en ningún grupo, actividad o iniciativa para proteger el ambiente. Sí cambiaran estas dos condiciones el número de hogares a nivel nacional que realizan pocas acciones en materia ambiente se reduciría en un 33% y en un 89%, respectivamente.

 

 

En suma, garantizar un mayor involucramiento de la ciudadanía en las diferentes acciones que se desarrollan en materia ambiental en el país, así como ampliar los programas de educación en este tema son aspectos que permitirían modificar los patrones insostenibles que caracterizan la gestión de los recursos naturales y el territorio. Por tanto, actuar sobre estos tendría un impacto positivo de cara al cumplimiento de muchos de los compromisos, nacionales e internacionales, que Costa Rica adquirió en este campo. 

Fuentes

PEN. 2017. Encuesta “Patrones y percepciones ciudadanas sobre medio ambiente y condiciones para el cambio”. San José: Programa Estado de la Nación, Minae y PNUD.

Segura, R. 2018. Análisis de los patrones medioambientales de las personas en Costa Rica. Contribución especial realizada para el Informe Estado de la Nación 2018. San José: PEN.

Notas

[1] La regresión logística es un tipo de análisis utilizado para predecir el resultado de una variable categórica (que puede adoptar un número limitado de categorías) en función de las variables independientes o predictoras. Es útil para modelar la probabilidad de que ocurra un evento en función de otros factores.

Chacón Araya Karen y Segura Carmona Rafael

Autor:

Chacón Araya Karen y Segura Carmona Rafael