lunes 16 febrero, 2026

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Democracia se escribe con educación y se construye en las aulas

La educación y la democracia se sostienen, se interpelan y se fortalecen mutuamente desde los inicios de la República. La Educación Cívica fue un aspecto fundamental de nuestro sistema educativo público, tanto así que en 1886, Mauro Fernández, gestor de la Reforma Educativa de Costa Rica, decía lo siguiente: “[…] pensad que es en la escuela, el lugar donde debe formarse el ciudadano, que allí es donde aprende a amar la patria y sus instituciones… y allí es donde se le enseña a pensar a raciocinar, para no ser más tarde instrumento de pasiones e intereses ajenos, sino el guardián de sus propios derechos”.

De esta manera la Educación Cívica se convirtió en un aspecto fundamental de nuestro sistema educativo público, bajo el entendido de que la ciudadanía democrática es un proceso que se construye cada día en las aulas. Por esa razón, se crearon los programas de Educación Cívica y Estudios Sociales en la educación costarricense, para cumplir con un legado histórico y promover nuestra democracia. Esta es una tarea siempre vigente para potenciar una ciudadanía global democrática (crítica, respetuosa, y participativa).

De cara al proceso electoral recién vivido, el llamado a la participación de las personas jóvenes (131.403 nuevas personas jóvenes electoras, de acuerdo con el Tribunal Supremo de Elecciones, 2025) y de la ciudadanía en su conjunto adquirió una importancia particular, no solo en términos de asistir a las urnas sino en la necesidad de ejercer un voto crítico, informado y consciente. Sin embargo, este objetivo es inalcanzable si no se reconoce y fortalece el papel de los centros educativos como los más valiosos laboratorios democráticos del país.

Problemas de implementación en el aula. Para lograr esta educación democrática es necesario transformar el aula para que se convierta en un medio fértil donde germine la ciudadanía democrática. No obstante, actualmente existen condiciones que limitan la plena aplicación de los contenidos establecidos en los Programas de Educación Cívica y de Estudios Sociales, vigentes en el sistema educativo costarricense.

Una investigación realizada para el Décimo Informe Estado de la Educación (2025) determinó que dichos Programas sí están alineados con las mejores prácticas internacionales, y también orientados a formar una ciudadanía democrática constructiva y crítica. Además, promueven enfoques constructivistas y estrategias activas de enseñanza-aprendizaje. No obstante, como todo buen laboratorio sabe, no basta con tener un excelente protocolo si el medio en el que se intenta aplicarlo no es adecuado. Así, el estudio también identificó la falta de condiciones en las aulas que limitan la aplicación plena de los contenidos establecidos en dichos programas y reducen el potencial para fortalecer valores, actitudes, conocimientos y habilidades democráticas prácticas en la población estudiantil. ¿De qué limitaciones o barreras se trata? Veamos con detalle algunas.

Barrera 1: Tiempo, recursos y apoyo institucional

La consulta a asesorías nacionales y regionales, así como al personal docente, mostró una queja común: la aplicación de los programas de estudio se ve limitada por las condiciones de trabajo. Solo el 18% del personal docente consultado indica que siempre dispone de los recursos necesarios. La falta de infraestructura, materiales, equipo y tecnología (computadoras e Internet) también es una limitante. Esta desigualdad de recursos es notable entre el GAM y las regiones fuera de él. Asimismo, hay un bajo apoyo institucional: el 23% de las personas docentes consultadas (es decir, una de cada cinco) indica que nunca o rara vez recibe el respaldo necesario por parte del MEP para ejecutar los programas en todo su alcance. A esto se suma, además, la pérdida de tiempo efectivo en las lecciones debido a la suspensión de clases por diversos motivos.  El 76% señala la suspensión de lecciones como una dificultad para la enseñanza, siendo especialmente alta tanto en secundaria (80%) como en primaria (77%). Los problemas de sobrecarga laboral, causada por tareas administrativas/extracurriculares, reduce el tiempo disponible no solo para la planificación y la innovación pedagógica, sino también para cubrir la materia, de acuerdo con las opiniones docentes (Chavarría-Mora et al., 2025).

¿Cómo atender esta barrera? La investigación señala la necesidad de que mejoren las condiciones de trabajo y se brinde acompañamiento constante a las personas docentes. Es crucial mitigar la pérdida de tiempo lectivo y la sobrecarga laboral, promoviendo la equidad en el acceso a recursos tecnológicos y didácticos, y brindando capacitación continua y contextualizada para que la visión de una ciudadanía activa del estudiantado se materialice plenamente.

Barrera 2: Formación docente y evaluación

La formación y el perfil docente, así como las formas de evaluación de los programas, fueron también identificados como temas claves que atender. En relación con el primer factor, la mayoría del personal docente, especialmente en primaria, señalan que su formación inicial no les preparó adecuadamente para implementar metodologías constructivistas y basadas en competencias. A lo cual se suma una formación continua insuficiente por parte del MEP a las personas docentes en servicio, cuyo acceso se valora como bajo y desigual: solo el 38% de las personas encuestadas la recibió en el último año.

Pese a lo anterior, el estudio arroja una buena noticia: la mayoría de las personas docentes son afines a la democracia. Es decir, un 20% son demócratas liberales (demócrata “perfecto”) que apoyan fuertemente el sistema democrático y la tolerancia política, 19% son liberales semi demócratas que muestran niveles intermedios de apoyo al sistema y tolerancia, y un 11% son demócratas semi liberales que tienen un alto apoyo al sistema, pero baja tolerancia. Solo un 18% de las personas docentes son ambivalentes o “demócratas a medias”, es decir, son personas que poseen actitudes contradictorias con la democracia, insatisfechas con la política y muestran una tolerancia intermedia (gráfico 1).

Gráfico 1

Perfiles de apoyo a la democracia en grupo de docentes de Estudios Sociales y Educación Cívica

gráfico de barras

Fuente: Chavarría-Mora et al., 2025 con datos de Alfaro-Redondo, 2025 a partir del sondeo a personas docentes, 2024.

En materia de evaluación, el personal consultado señala un problema de desalineamiento con la evaluación, un tema clave para monitorear si el estudiantado está asimilando bien los programas. Es decir, la evaluación actual se percibe a menudo centrada en la memorización, lo que contradice el enfoque constructivista y desvía el tiempo de las estrategias activas que promueven la práctica y el pensamiento crítico del estudiantado.

¿Cómo atender esta barrera? En primer lugar, que las universidades que forman docentes actualicen los contenidos de las carreras para que estos respondan a los contenidos, enfoques y metodologías de los Programas de Estudio vigentes. También, es necesario que el MEP, en conjunto con aliados estratégicos como el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y organizaciones no gubernamentales, fortalezcan la formación continua de docentes en temas como el conocimiento del sistema democrático, su funcionamiento y la promoción de una ciudadanía democrática activa.

Barrera 3: Habilidades del estudiantado

La dificultad estudiantil con la lectura es la barrera más significativa para la enseñanza que identifican las personas consultadas, ya que no pueden avanzar más rápido en la aplicación de los programas, especialmente en los contenidos que buscan promover en el estudiantado un pensamiento crítico y propositivo y prácticas claves como el diálogo respetuoso, la tolerancia, y el respeto a la diferencia, fundamentales para la vida en democracia. Así, el 96% de docentes reporta que a la población estudiantil “no les gusta leer”, y el 92% identifica dificultades en habilidades lectoras. El ausentismo estudiantil también es una barrera importante señalada por el 91%.

Se identifica también una brecha entre interés y habilidades prácticas: aunque los programas logran generar interés en temas nacionales (política, economía, y democracia), su efectividad en el desarrollo de habilidades prácticas es limitado. Solo el 32% de docentes de secundaria está de acuerdo con que los programas promueven habilidades de comunicación y colaboración. Además, apenas el 24% está de acuerdo con que los programas preparan adecuadamente a los y las estudiantes para participar de manera activa y responsable en los procesos democráticos dentro del centro educativo (Chavarría-Mora et al., 2025).

¿Cómo atender esta barrera? Es necesario contar con los recursos, el acompañamiento, los materiales o los apoyos para que el personal docente pueda desarrollar las habilidades propuestas por los programas. El 60% de las personas docentes consultadas considera necesario actualizar los programas para adaptarlos al siglo XXI en temas prioritarios como el uso ético de las redes sociales, la ciudadanía digital, el manejo de la desinformación (noticias falsas), las amenazas del populismo y las tendencias autoritarias, así como las competencias para el trabajo en la era digital.

Dos caras de una misma moneda. La cultura democrática (prácticas, actitudes y conocimientos) no surge de manera espontánea, requiere de tiempo y educación para desarrollarse. Queda claro que atender las barreras identificadas y fortalecer la Educación Cívica y Ciudadana es una tarea estratégica e inaplazable, pues es en las aulas donde se forman las capacidades que harán posible una ciudadanía activa y comprometida con la democracia, especialmente en la población joven que hoy, más que nunca, está llamada a heredarla, preservarla y enriquecerla.

Referencias bibliográficas

Chavarría-Mora, E., García-Santamaría, C., Barquero Salas, A. S., Muñoz-Portillo, J.M. & Alfaro-Redondo, R. (2025) Programas de Estudios Sociales y Cívica en la educación costarricense: enfoques, contenidos, perfiles y desafíos para su aplicación en las aulas. Programa Estado de la Nación (PEN). https://hdl.handle.net/20.500.12337/10665

Consejo Nacional de Rectores. Programa Estado de la Nación. (2025). Décimo Informe Estado de la Educación (2025). https://hdl.handle.net/20.500.12337/10640

Jara Pérez, K. P. & Salazar Chavarría, K. (2024). Formación de ciudadanías críticas como herramienta contra la proliferación de discursos antidemocráticos: la importancia de transitar desde los conceptos a la experiencia en los sistemas educativos chileno y costarricense. Perspectivas, (29), 1-21. https://doi.org/10.15359/rp.29.6

Levitsky, S. & Ziblatt, D. (2018). Cómo mueren las democracias. Editorial Ariel. https://www.planetadelibros.com/libro-como-mueren-las-democracias/267441

Noack, P., & Eckstein, K. (2023). El populismo en la juventud: ¿Importan las experiencias en la escuela? Child Development Perspectives, 17(2), 90–96. https://doi.org/10.1111/cdep.12481

Tribunal Supremo de Elecciones. (21 de noviembre de 2025). 3.731.788 costarricenses podrán votar en las próximas Elecciones Nacionales [Comunicado de prensa]. https://www.tse.go.cr/comunicado1107.html

Westheimer, J. (2019). Educación cívica y el auge del nacionalismo populista. Peabody Journal of Education, 94(1), 4–16. https://doi.org/10.1080/0161956X.2019.1553581

Barquero Salas Aaron

Autor:

Barquero Salas Aaron

Autora

Román Vega Isabel

Lectura crítica

Villarreal Fernández Evelyn, León Mena Jennyfer y Gómez Campos Steffan

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