miércoles 15 septiembre, 2021

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Dimensionar la importancia de la acción regional es clave para Centroamérica de cara a celebración del Bicentenario de su Independencia

Septiembre, 2021. La conmemoración del Bicentenario de la Independencia de la Corona Española de cinco países centroamericanos llegó,  y es una buena ocasión para dimensionar la importancia de la acción regional para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades compartidas.

Los resultados del más reciente Informe Estado de la Región 2021 señalan que la celebración de 200 años de vida independiente encuentra a Centroamérica sumida en la peor crisis de las últimas tres décadas, en concreto, desde la época en que los conflictos político-militares asolaban el área. Esta difícil situación se debe a la convergencia de los rezagos históricos y tendencias desfavorables en materia de desarrollo humano sostenible y graves retrocesos en el ámbito político – institucional, y por otro, a los graves efectos de la pandemia.

Ante este complejo escenario de crisis, es clave que los países centroamericanos dimensionen la acción regional como espacio para buscar soluciones a los graves problemas que les aquejan y aprovechar las oportunidades compartidas.

“La llegada del Bicentenario de la Independencia es un momento oportuno para tomar conciencia sobre nuestra condición en el contexto global: países pequeños, con recursos compartidos y fuertemente entrelazados por sus dinámicas sociales, económicas, ambientales y políticas que trascienden las fronteras entre los países y que los influencian recíprocamente”, destacó Alberto Mora Román, Coordinador del Informe Estado de la Región.

La región tiene una población de cerca de 67 millones de habitantes, aproximadamente la mitad de la de México, y un PIB de 361.520 millones de dólares en 2019, una cuarta parte del de Brasil. El territorio continental de cerca de medio millón de kilómetros cuadrados, similar al tamaño de Francia, cuenta con una rica biodiversidad: 12% de las especies del planeta en 2% del territorio, y cerca de 4 mil kilómetros de costa en el Océano Pacífico y poco más de 3 mil en el Caribe.

El Istmo centroamericano comparte condiciones de clima que viabilizan actividades sociales y productivas todo el año y cuenta con valiosos activos que hoy, debe reconocer y revaluar para impulsar el desarrollo y el bienestar de su población.

Además, Centroamérica cuenta con importante infraestructura compartida: 11 puertos internacionales en el litoral Pacífico y 14 en el Caribe, 20 aeropuertos internacionales, el Canal de Panamá como punto neurálgico del comercio mundial y una carretera que se extiende a lo largo de 5.470 km entre Nuevo Laredo, México y Yaviza en Panamá.

Por otro lado, el bajo nivel educativo de la población constituye una barrera que impide que las economías de estos países puedan avanzar hacia su modernización y lograr mayores niveles de crecimiento y productividad. En el año 2019, cerca de la mitad de la población económicamente activa en la mayor parte de los países de la región contaba con seis años o menos de educación formal (primaria completa). Esta es también una región con grandes carencias en inversión pública en salud, educación e infraestructura.

La mayor parte de los encadenamientos productivos de los bienes y servicios de los países de la región son del tipo impulsor o estratégico, es decir que son importantes oferentes o demandantes de insumos intermedios de otras actividades, pero los sectores claves –aquellos con alta capacidad de generar encadenamientos, simultáneamente como oferentes y demandantes-, representan apenas el 7% del total de las ramas productivas, un 7% del valor bruto de la producción y un 5% del empleo.

Mora Román afirmó que en medio de la grave crisis que atraviesa Centroamérica, emergen retos y oportunidades comunes frente a los cuales los márgenes de maniobra que tiene cada país, actuando por separado, son muy limitados.

Destacan los altos niveles de riesgo y vulnerabilidad a desastres y los efectos del cambio climático, ecosistemas y cuencas compartidas, altos niveles de desigualdad (concentración de los ingresos), falta de cobertura de la educación en preescolar y secundaria, debilidad de los sistemas de administración de justicia, retrocesos político-institucionales, así como los graves efectos sociales, económicos y políticos, ocasionados por la llegada de la pandemia del covid-19.

A pesar de la buena oportunidad que implica actuar con un sentido de unidad regional, el capítulo especial del Sexto Informe Estado de la Región 2021 concluyó que la población centroamericana carece de un verdadero sentido de pertenencia. Las personas habitantes de estos países únicamente reconocen aspectos geográficos como el principal rasgo de identidad. Pese a ello, el Informe encontró una alta disposición para la acción regional en líderes de diversos sectores y personas de alto nivel educativo. Las más de 35.000 personas consultadas por el Estado de la Región mostraron una amplia disposición a favor de algún tipo de integración regional, la cual es generalizada a la integración económica, sobre todo en asuntos relacionados con el comercio y la integración aduanera; en cambio, el respaldo de la población a la integración social fue menos claro y, en el caso de la integración política, el tema resultó profundamente divisivo.

Aunque las naciones de la región centroamericana no han sabido aprovechar este momento oportuno de cara a la celebración del Bicentenario de la Independencia, para actuar regionalmente en una de las coyunturas más críticas de la historia, el Sexto Informe Estado de la Región insiste en que cuentan con márgenes de maniobra para conjuntamente impulsar iniciativas concretas a favor del desarrollo humano y la democracia en la región.

El Coordinador del Informe Estado de la Región enfatiza en que hay una serie de asuntos críticos en que la acción regional hoy es necesaria y particularmente importante: la compra conjunta de vacunas para acelerar el proceso de inmunización que requiere la reactivación económica y social de la región, y definir un protocolo para la gestión de las migraciones, especialmente las masivas y transregionales.

Mora Román concluye que lograr la unidad e integración regional de los países centroamericanos es clave en este momento histórico, no para celebrar sino para enfrentar amenazas que implicarán, tarde o temprano, graves riesgos para todos sus integrantes. “Hoy Centroamérica está mejor preparada que en el pasado para enfrentar los retos e impulsar el desarrollo humano sostenible y el fortalecimiento de la democracia. La región tiene una población mayor, con flujos crecientes de personas en edad laboral y con un mayor nivel educativo que en el pasado, y sus economías, pese a los graves efectos de la pandemia, se han diversificado y han establecido fuertes vínculos con los mercados internacionales” añadió.

Para más información:

Consulte el Sexto Informe Estado de la Región en: https://bit.ly/3k8jenk
Arlene Méndez 
/arlenemendez@estadonacion.or.cr
(506) 2519-5846

 

Brenes Mata María

Autor:

Brenes Mata María

Revisado por:

Mora Román Alberto