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Día de la Mujer

  • 03/03/2016 Aumentos de la oferta laboral del país dependerán de mayor participación femenina

    COMUNICADO DE PRENSA

    Aumentos de la oferta laboral del país dependerán de mayor participación femenina

     

    • Si se incrementara la participación femenina en un 3% anual, el promedio de nuevos ocupados sería de más de 45.000.

    • Entre el 2015 y 2020 el número de personas en edad de trabajar (entre 15 y 64 años) se proyecta que aumentará tan solo un 5%, si se mantienen las condiciones actuales, esto equivale a un promedio anual de 30.000 personas aproximadamente.

     

    3 de marzo. El más reciente Informe Estado de la Nación pronostica que para acelerar el crecimiento de la oferta laboral es necesario incentivar la participación femenina.

    Contar con mano obra suficiente es imprescindible para el crecimiento económico. Sin embargo, el inevitable envejecimiento de la población puede dificultar la disponibilidad de ese recurso, y de hecho en Costa Rica si no cambian las tasas de participación actuales, se estima que entre el 2015 y 2020 el número de personas en edad de trabajar (entre 15 y 64 años) aumentará tan solo un 5%, con un promedio anual de aproximadamente 30.000 personas adicionales. Es decir,  la cantidad de personas en edad de trabajar crece  cada vez a un ritmo menor desde 1980. Se prevé que entre 2040 y 2045 dejará de aumentar y en 2050 comenzará a reducirse.

    Estudios realizados para el Informe Estado de la Nación revelan que durante los últimos quince años, la tasa laboral para los hombres está estancada desde 2001, en tanto que la participación laboral de las mujeres de 20 a 60 años ha crecido durante casi todo el período.

    Se señala que existe un margen para ampliar la inserción femenina en el mercado laboral (aplicación de políticas públicas y privadas, redes de apoyo, justa distribución de tareas domésticas) por lo que se estimaron diversos escenarios de aumento. Como en los últimos tres años las tasas de participación para ambos sexos no han cambiado de modo significativo, se consideró como escenario base que esas tasas (por grupos de edad) se mantienen y se calculó la fuerza laboral con base en las proyecciones de población del  Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) y el Centro Centroamericano de la Población (CCP-UCR).

    Adicionalmente, se estimaron tres escenarios de incremento anual, de 1%, 2% y 3%, en las tasas de participación de las mujeres de entre 20 y 39 años. Entre 2006 y 2008, con un crecimiento de alrededor del 10%, el número promedio de personas que se incorporaban a la fuerza laboral cada año era superior a 60.000. Al bajar el ritmo de aumento, entre 2012 y 2014 la cifra descendió a 38.500 y, si la tendencia se mantiene, entre 2015 y 2020 rondará las 30.000.

    Dichos resultados evidencian la necesidad de fomentar la participación femenina, pues si esta se incrementara en un 3% anual, el promedio de nuevos ocupados sería de más de 45.000.

    Natalia Morales, investigadora del Programa Estado de la Nación, considera que muchas mujeres que no participan en el mercado laboral enfrentan barreras de entrada, debido principalmente a las responsabilidades del trabajo no remunerado y el cuido de personas. El país requiere una política nacional de empleo de largo plazo y en ella un especial foco de atención de las oportunidades para las mujeres.

    Asimismo, Morales señala que  no se trata solo de expandir la fuerza laboral, sino de dotar a las personas de más y mejores puestos de trabajo. Las mujeres no solo enfrentan barreras de entrada al mercado, sino que también exhiben indicadores desfavorables en desempleo, subempleo e ingresos. La inserción laboral femenina sin una red de cuido de calidad y sin corresponsabilidad de los hombres les resta oportunidades, les provoca stress, les genera dobles o triples jornadas e incrementa la vulnerabilidad de los niños y niñas, especialmente de las mujeres jefas de hogar. Además, la mayor participación femenina en la fuerza de trabajo en países que están envejeciendo genera crecimiento económico, al reducir el impacto del bajo incremento de la mano de obra.

    Un aspecto relevante es que estos cálculos consideran la mano de obra potencial y no el número de personas que tienen empleo, dado que también se suman las personas desempleadas. Por lo tanto, no se trata solo de expandir la fuerza laboral, sino de dotar a las mujeres de más y mejores puestos de trabajo, es decir, que su inserción remunerada se realice en empleos de calidad.

    Cabe destacar que las mujeres son más afectadas que los hombres por el desempleo, el subempleo y la informalidad. El beneficio económico que se deriva de un aumento de la participación femenina en la fuerza laboral se conoce como el "bono de género", y se estima que en América Latina tiene el mismo potencial que el primer bono demográfico.

    Sin embargo, para materializar esta oportunidad es necesario reducir las barreras que enfrentan las mujeres para acceder al mercado de trabajo remunerado.

    Para más información:

    María Laura Brenes  /This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.  / 2519-5863 / 2519-5845

  • 06/03/2017 Propiedad de la tierra y emprendimientos de los hogares revelan amplias brechas de género

    COMUNICADO DE PRENSA
     

    Propiedad de la tierra y emprendimientos de los hogares revelan amplias brechas de género


    Solamente un 15,6% de las fincas agropecuarias tiene una mujer como propietaria.

    • Grado de informalidad es mayor entre las mujeres emprendedoras.

    06 Marzo 2017. La alta informalidad que caracteriza a los emprendimientos de las mujeres y el bajo porcentaje de fincas agropecuarias operadas por mujeres constituyen dos ejemplos de las amplias brechas de género que siguen afectando a la población femenina del país.

    En el marco de la celebración del "Día Internacional de la Mujer", el Vigesimosegundo Informe Estado de la Naciónseñala que en las fincas agropecuarias operadas por una persona física, solo un 15,6% de la tierra tiene propietarias. La proporción de productoras es de 25% en las fincas menores de una hectárea, y baja gradualmente hasta un 5% en las grandes (cien hectáreas o más). Es decir, las pocas mujeres propietarias en el país tienen fincas pequeñas, mientras que las de mayor extensión son operadas en su mayoría por hombres.


    Por otro lado, con respecto a los hogares productores en el país, es decir, aquellos que realizan actividades productivas de bienes o servicios en forma independiente (empleadores de mipymes o trabajadores por cuenta propia), se encuentra una mayor informalidad entre las mujeres emprendedoras, las personas jóvenes y las que tienen baja escolaridad.

    La Encuesta Nacional de Hogares Productores 2015 (Enhopro) estima que de un total de 371.191 emprendimientos predominan los hombres: 65% versus 35% de mujeres. Estos emprendimientos representan un 28% del empleo nacional, con mayor peso en las zonas rurales (36%). Aportan un 30,8% del empleo masculino y un 25,1% del femenino. Según su motivación, se pueden clasificar en tres grupos: por necesidad (46,2%), oportunidad (38,5%) y tradición (15,3%). Las mujeres tienen un peso mayor en los emprendimientos por necesidad, que son actividades con alta informalidad, que han recibido poco apoyo financiero e institucional, que en su mayoría se desarrollan dentro de la casa o a domicilio y que tienen bajo uso de TIC's. En el otro extremo, entre los emprendimientos por oportunidad (con el mejor perfil) las mujeres representan solamente un 30%.

    Al clasificar los emprendimientos en cuatro grupos según el grado de informalidad (por ejemplo negocios sin cédula jurídica, sin libros contables, sin establecimiento físico, entre otros), se observa que entre los emprendimientos femeninos hay mayor informalidad.

    Asimismo, los problemas de empleo siguen afectando más a las mujeres (mayores tasas de desempleo, mayor incumplimiento de garantías laborales y estancamiento en la participación laboral), mientras que la brecha salarial sigue perjudicándolas.

    En Costa Rica, como en todas las economías en desarrollo, históricamente la participación laboral masculina ha sido superior a la femenina. En 2015 el 74% de los hombres en edad de trabajar estaba ocupado o buscando empleo, en contraste con un 48% en el caso de las mujeres, proporción que no ha tenido mayores cambios en los últimos seis años. Este estancamiento obedece en gran parte a la carga del trabajo doméstico no remunerado (cuido y tareas domésticas), cuyo peso recae sobre todo en las mujeres.

    Además de la disparidad en la participación, los ingresos promedio difieren significativamente entre sexos.  Aunque se ha reducido en más de diez puntos porcentuales en las dos últimas décadas, en 2015 la brecha era de 18% a favor de los hombres. Al estimar la diferencia, considerando otras variables, como educación, edad y características del empleo, se observa que en 2015 aún existía una ventaja de 7,9% en el salario por hora de los hombres. Es decir, en igualdad condiciones en cuanto a escolaridad, edad y características demográficas y laborales, es probable que el hombre gane en promedio ocho colones más por cada cien colones de salario que recibe la mujer en el mismo empleo.



    Más información:
    Arlene Méndez Solano  /  This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.  / 2519 5846

     

  • 09/03/2016 Seminario abordará principales avances e implicaciones del aporte del trabajo no remunerado de las mujeres en el país

    COMUNICADO DE PRENSA

    Seminario abordará principales avances e implicaciones del aporte del trabajo no remunerado de las mujeres en el país

     

    • Mayor parte del aporte de las mujeres en la economía ocurre fuera del mercado laboral y es invisible en la contabilización nacional.Registros de información subvaloran la contribución de las mujeres en la economía.

    • Registros de información subvaloran la contribución de las mujeres en la economía.

    9 de marzo, 2016. El Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), el Programa Estado de la Nación (PEN), y, el Centro Centroamericano de Población (CCP), conjuntamente, realizarán el Seminario: "Gestión del conocimiento para una política pública basada en la evidencia: Visibilizando el Trabajo No Remunerado de las Mujeres". La actividad se llevará a cabo el próximo jueves 10 de marzo en el hotel "Aurola Holiday Inn", ubicado en San José, a partir de las 8:30 a.m.

    El objetivo de este Seminario es dar a conocer los avances realizados en esta materia en Costa Rica, así como, abordar con mayor profundidad las principales desigualdades de género en el país y las implicaciones del aporte del trabajo no remunerado que realizan las mujeres.

    Estudios señalan que la mayor parte del aporte de las mujeres en la economía ocurre fuera del mercado laboral y es invisible en la contabilización nacional. El Sistema de Cuentas Nacionales desarrollado por Naciones Unidas registra gran parte de las actividades económicas que se efectúan en el país; sin embargo, este no registra el trabajo doméstico no remunerado. Es decir, estos registros subvaloran la contribución de las mujeres en la economía.

    Dado lo anterior, los estudios sobre uso del tiempo han cobrado relevancia a nivel nacional e internacional.   Por ejemplo, el proyecto internacional "Contabilizando el Trabajo de las Mujeres", liderado en Costa Rica por el CCP, ha desarrollado una serie de estudios demográficos para analizar el trabajo no remunerado de las mujeres; asimismo, a partir de los resultados de la Encuesta de Uso del Tiempo de la Gran Área Metropolitana del 2011, se han elaborado diversas investigaciones y políticas públicas en el campo cultural y de los cuidados de las personas, y es información básica para la contabilización del trabajo no remunerado.

    Para Alejandra Mora Mora, Ministra de la Condición de la Mujer y Presidenta Ejecutiva del INAMU, este Seminario coloca en la agenda pública la necesidad de reflexionar y analizar sobre el reconocimiento social y económico del trabajo no remunerado que, principalmente, realizan las mujeres a lo largo del ciclo de vida.

    "Es una oportunidad para que como país reflexionemos sobre los roles tradicionales de los hombres y las mujeres, de la invisibilización de lo reproductivo como trabajo y las responsabilidades de los hombres,  la empresa privada, los Gobiernos Locales y el Estado en el cuido de personas menores de edad y adultas mayores. La inserción de las mujeres en el mundo productivo con corresponsabilidad del cuido redunda en un mayor crecimiento económico y desarrollo sostenible", puntualizó Mora.

    Pamela Jiménez Fontana, investigadora del Programa Estado de la Nación, afirma que: "A pesar de que en los últimos 20 años las mujeres incrementaron significativamente su participación en el mercado laboral, se mantiene una amplia brecha entre hombres y mujeres.  El trabajo doméstico no remunerado, especialmente el cuido, que cargan principalmente las mujeres, es una barrera importante para incrementar su acceso al mercado de trabajo."

    Durante el seminario, se contará con la participación de Alejandra Mora, Ministra de la Condición de la Mujer; Isabel Román, Subdirectora del Programa Estado de la Nación; Arodys Robles, Director del Centro Centroamericano de la Población; Irma Sandoval, representante del IDESPO en la Comisión Interinstitucional de Contabilización del Trabajo Femenino y con destacadas personas representantes del Banco Central de Costa Rica.

    Asimismo, como invitada internacional, se contará con la intervención de la Doctora Piedad Uridinola de la Universidad Nacional de Colombia-Bogotá, quien presentará el tema de brechas de género y envejecimiento poblacional en Colombia.

    Además, se analizarán temas como el panorama de las brechas de género, los desafíos para aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral, la experiencia de las cuentas en salud para Costa Rica y los avances en el cumplimiento de la Ley "Contabilización del aporte del trabajo doméstico no remunerado en Costa Rica".

    Cabe destacar que las mujeres son más afectadas que los hombres por el desempleo, el subempleo y la informalidad. El beneficio económico que se deriva de un aumento de la participación femenina en la fuerza laboral se conoce como el "bono de género", y se estima que en América Latina tiene el mismo potencial que el primer bono demográfico. Sin embargo, para materializar esta oportunidad es necesario reducir las barreras que enfrentan las mujeres para acceder al mercado de trabajo remunerado.

    Para más información:

    Arlene Méndez  /  This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.  / 2519-5846

  

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